Ontología: La diversidad entre los entes.

entes

Según la experiencia corriente se puede decir que no existe una sola especie de entes, sino varias. Respecto a cuales y cuantos son estos géneros los filósofos han discutido interminablemente. Aquí vamos a adoptar una clasificación que, si bien no es la mejor, al menos nos ayudara y nos resultara cómoda para nuestros propósitos. Se distinguen esencialmente tres tipos de entes: los sensibles, los ideales y los valores.

A) Los entes sensibles que algunos autores llaman “reales” son aquellos que se captan por medio de los sentidos, trátese de los sentidos fisiológicamente hablando, como la vista, el olfato, el tacto, etc., sea el sentido íntimo de auto-consciencia, que nos permite en un momento dado darnos cuenta -por ejemplo- de que estamos tristes o alegres, o de que estamos ejecutando un acto de atención o evocando un recuerdo. Los entes sensibles se dividen en físicos y psíquicos.

Los entes físicos son espaciales, es decir, están en el espacio; ocupan un lugar; como la mesa, la silla o nuestro cuerpo. Los entes psíquicos en cambio son inespaciales; no tiene sentido, en efecto, hablar del espacio que ocupa un acto de voluntad o un sentimiento de avaricia. Los entes sensibles, sean físicos o psíquicos son todos ellos temporales, es decir, están en el tiempo, tienen cierta duración, un origen y un fin. Además los entes sensibles están ligado entre sí por un especial tipo de relación que se llama relación de causalidad: todo ente físico es causa de otro posterior y a su vez es efecto de otro anterior.

B) Como ejemplo de entes ideales pueden mencionarse los entes matemáticos: los números, las figuras, los cuerpos geométricos, etc. Los entes ideales se caracterizaran por su intemporalidad, por no ser temporales. Porque si lo fueran, hubieran tenido un comienzo en el tiempo, es decir, que tendría que pensarse que hubo una época en la cual, por ejemplo, no existía aún el número 5 y que llegará un momento en que el número 5 desaparezca. Pero los entes matemáticos y las relaciones que las matemáticas establecen, no son nada que esté en el tiempo; éste no los afecta en absoluto. El tiempo sólo tiene relación con el espíritu del hombre que los conoce, y esto sí es susceptible de ser fechado, por lo que entonces puede decirse que “en el siglo VI a.C. se descubre el llamado Teorema de Pitágoras”. El hecho de que se le ponga un nombre al teorema -el de Pitágoras, por ejemplo- alude al (supuesto) descubridor del teorema; pero que el descubrimiento tenga autor y fecha no supone que también los tenga lo descubierto. El descubrimiento del teorema, el proceso mental que alguien, en determinado momento, realizo, esto sí es un ente psíquico, está inscrito en el tiempo y es perfectamente fechable. Pero el teorema mismo, es decir, la relación que se da entre los lados del triángulo rectángulo, es algo totalmente desvinculado del tiempo; porque, hay alguien que lo piense o no, esa relación vale desde siempre y para siempre.

Otra característica de los entes ideales es la relación de principio a consecuencia, o relación de implicación, con la que se elude al especial tipo de vinculación que enlaza unos entes ideales con otros. Esta relación se diferencia de la relación causal, entre otras cosas, porque mientras esta última está enlazada con el tiempo, tal enlace no se da entre lo entes ideales.

C) El tercer género de entes los constituyen los valores: la belleza, la fealdad, la justicia, la injusticia, la utilidad, etc. Se trata de entes muy diferentes a los anteriores y la característica que los separa de ellos reside en que los valores valen: esto significa que frente a ellos no podemos permanecer indiferentes, porque ante un valor siempre se despierta en nosotros una reacción, una respuesta, – la valoración o estimación, que puede ser de adhesión- si el valor es positivo- o de rechazo- si el valor es negativo-.

La disciplina que se encarga del estudio de los valores se denomina axiológia.

A los objetos sensibles en los cuales se dan los valores, o en cuáles estos encarnan, se los llama bienes – como una estatua, en el que se da el valor de belleza, o una maquina de escribir, que es útil.

Otra característica de los valores es la polaridad: que los valores poseen polaridad significa que frente a todo valor siempre hay un contravalor o disvalor o valor negativo -frente a la justicia, la injusticia; frente a la bondad, la maldad. La dualidad de las estimaciones – adhesión o rechazo- está vinculada entonces a la polaridad o dualidad de los valores.

En tercer lugar los valores tienen jerarquía. Esto quiere decir que no valen todos uniformemente, sino que hay valores que valen más que otros, que son más “altos” como suele decirse, en tanto los otros son más “bajos“; uno son “superiores” y otros “inferiores“. Según tal jerarquía los valores se ordenan en una serie o tabla de valores, desde los que valen menos o son menos importantes, hasta los que valen en grado máximo.

En resumen: 

Los entes sensibles son temporales y causales: pueden ser físicos y psíquicos.

Los entes ideales son intemporales y tienen una relación de implicación o principio a consecuencia.

Los entes valores tienen valor, polaridad y jerarquía.

Notas y referencias. 

Principios de Filosofía (Adolfo P. Carpio)

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