Introducción al descubrimiento del concepto y a Sócrates: los sofistas.

los sofistas y socrates

Para comprender la función de “critica universa” propia de la filosofía conviene detenerse en un filósofo que la ejerció de manera ejemplar, incluso con tal celo, que lo llevo a la muerte: Sócrates. Vemos oportuno comenzar señalando algunas características de la época en que vivió, esto en el siglo V antes de nuestra era.

Momento histórico.

Sócrates nace en Atenas en 470/69, y allí murió en 399. Por lo tanto vivió los dos últimos tercios del siglo V, en la época más esplendida de su ciudad natal y de la antigua Grecia: en el llamado siglo de Pericles, en honor al celebre político que convirtió Atenas en el centro de un gran imperio e impulso su extraordinaria cultura.

Ese siglo había presenciado la derrota del poderío persa por obra de los minúsculos griegos (Maratón, Termopilas, Platea).

Sócrates tenia poco más de veinte años, y pudo entonces ser testigo presencial del proceso de expansión política y cultural de Atenas al término de las guerras médicas. Pero Sócrates no sólo fue testigo del esplendor de Atenas sino también de su decadencia y de paso de la supremacía griega a manos de los espartanos.

Los sofistas.

Al hablar de los primeros filósofos – Tales, Heráclito, Parménides, Zenón– pudimos observar que estos pensadores se ocupaban en los fundamental por determinar los problemas de la realidad de las cosas, que se ocupaban sobre todo a los problemas relativos a la “naturaleza” o al “mundo“., y no propiamente por el hombre como tal, por ello denominamos cosmológico a ese primer período de la filosofía griega durante la cual predominan los problemas relativos al “cosmos” (siglo IV y primera mitad del siglo V). Pero con el avance del siglo V toma mayor importancia las cuestiones referentes al hombre, a su conducta y al Estado: así se habla de un período antropológico que abarca la segunda mitad del siglo V, y cuyas figuras principales son los sofistas y Sócrates.

La participación de los ciudadanos en el gobierno llega en esta época a su máximo desarrollo. El número de intervinientes crece cada vez, y estos recién llegados a la política, por así decirlo sienten la necesidad de prepararse, por lo menos en alguna medida, para la nueva tarea que se les ofrece, desean adquirir los instrumentos necesarios para que su actuación en publico sea eficaz. Por otra parte necesitan también un instrumento para persuadir a quienes los escuchen, un arte que les permita expresar con elegancia, y discutir, convencer y ganar en las controversias: el arte de la retórica u oratoria. Los encargados de satisfacer estos requerimientos de la época son unos personajes que se les conoce con el nombre de sofistas.

Los sofistas eran maestros ambulantes que iban de ciudad en ciudad enseñando -cosa entonces insólita y que a muchos (entre ellos Platón) pareció escandalosa- cobraban por sus lecciones, y en algunos caso sumas elevadas.

En general no fueron más que meros profesionales de la educación; no se ocuparon de la investigación, fuese ésta científica o filosófica. En este sentido, su finalidad era bien limitada: responder a las “necesidades” educativas de la época.

La mayoría de los sofistas no fueron más que simples preceptores o profesores; hubo algunos, sin embargo, que alcanzaron jerarquía de filósofos: sobre todo, Protagoras y Gorgias.

Notas y referencias.

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

imagen destacada: los sofistas y Sócrates.

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