Segundo momento del método socrático: la mayéutica.

Socrates y sus discipulos

Así como la refutación fue el primer momento del método socrático, y su carácter era de sentido negativo, el segundo momento, es el momento positivo, porque su desarrollo corresponde más bien a la filosofía platónica.

Sócrates, como todos los griegos, era muy dado a las comparaciones pintorescas, lo llamó mayéutica, que significa el arte de partear, de ayudar a dar a luz. De hecho, en el Teétos, Sócrates recuerda que su madre era portera y advierte que él mismo se ocupaba del arte obstétrico; sólo que su arte se aplica a los hombres y no a las mujeres, y se relaciona con sus almas y no con sus cuerpos. Porque así como la comadrona ayuda a dar a luz, pero ella misma no da a luz, del mismo modo el arte de Sócrates consiste, no en proporcionar él mismo conocimientos, sino en ayudar al alma de los interrogados a dar a luz los conocimientos de que están grávidas.

Insiste Sócrates que toda su labor consiste en ayudar a guiar al discípulo, y no en trasmitirle información. Es por eso que su procedimiento no es el de la disertación, el de la conferencia, el de el manual, sino sencillamente el diálogo.

La verdad sólo puede hallarse de manera auténtica mediante el diálogo, en la conversación, esto supone que no hay verdades ya hechas o listas, sino que el espíritu del que aprende, para que su aprendizaje sea genuino, tiene que comportarse activamente, pues tan sólo con su propia actividad llegara al saber.

La verdadera “ciencia”, entonces, el conocimiento en el sentido superior de la palabra, es el saber que cada uno encuentra por sí mismo; de manera tal que al maestro no le corresponde otra tarea sino de servir de guía del discípulo.

Así como la refutación ha liberado el alma de todos los falsos conocimientos, la mayéutica tarta de que el propio interrogado, guiado por Sócrates, encuentre la respuesta.

Podemos pensar que Sócrates no se comporte tan pasivamente como parece hacerlo. De todos modos, lo que interesa notar es que sus preguntas ponen en marcha la actividad del pensamiento del discípulo, de tal manera que el interrogado emprende efectivamente la tarea de conocer, de usar la razón; y esto es lo primordial.

Enseñar, en el sentido superior de la palabra, no puede consistir en incluir conocimientos ya listos en el espíritu de quien simplemente los recibiría, no puede ser una enseñanza puramente exterior, sino preparar e incitar al espíritu para el trabajo intelectual, y para que se esfuerce por su solución. El maestro no representa más que un estimulo; el discípulo, en cambio, debe llegar a la conclusión correcta mediante su propio esfuerzo y reflexión.

La anamnesis; pasaje a Platón.

Sócrates sostiene que el interrogado no hace más que encontrar en sí mismo, en las profundidades de su espíritu, conocimientos que ya poseía sin saberlo.

De algún modo, el alma descubre en sí misma las verdades que desde su origen posee de manera “cubierta”, des-oculta el saber que tiene oculto; la condición de posibilidad  de la mayéutica reside justo en esto: en que el alma a que se aplica esté grávida de conocimiento.

La explicación “mitológica” que Platón da de la cuestión se encuentra en la doctrina de la pre-existencia del alma. Ésta ha contemplado en el más allá el saber que ha olvidado al encarnar en un cuerpo, pero que justamente “recuerda” gracias a la mayéutica: “conocer” y “aprender” son así “recuerdo”, anamnesis o “reminiscencia”.

Así pues, siendo el alma inmortal y habiendo nacido muchas veces, y habiendo visto todas las cosas, tanto las de este mundo cuanto las del mundo invisible, no hay nada que no haya aprendido; de modo que no es nada asombroso que pueda recordar todo lo que aprendió antes acerca de la virtud y acerca de otras cuestiones, porque como todos los entes están emparentados, y como el alma ha aprendido todas las cosas, nada impide que, recordando una sola -lo que los hombres llaman aprender-, descubra todas las otras cosas, si se trata de alguien valeroso y no desfallece en la búsqueda. Porque el investigar y el aprender no son más que recuerdo.

Con la frase “mundo invisible” traducimos “en el (mundo) de Hades”, nombre del dios que presidia la región donde iban las almas de los muertos, el “otro”mundo, y nombre que literalmente significaría “in-visible”. Esa expresión es un recurso literario mitológico utilizado aquí para contraponer a las cosas sensibles, otros entes que no cambian, y al conocimiento sensible otro de especie totalmente diferente. De hecho hay en el hombre, además del conocimiento empírico, a posteriori, es decir, referido a las cosas sensibles, a las cosas de este mundo, otro conocimiento radicalmente diferente, que no depende de la experiencia, es decir, racional o a priori (como por ejemplo que 2+2=4) y que por tanto se refiere a lo no-sensible, a lo in-visible. Pero con esta teoría de la anamnesis y del conocimiento a priori nos encontramos ya, probablemente, con temas que pertenecen propiamente a Platón, más que a su maestro.

Notas y referencias.

Grávida(adj.): que esta muy lleno o cargado.

Anamnesis (filosofía) : la capacidad del alma para recordar los conocimientos que ésta olvida al entrar a un nuevo cuerpo.

Obstétrico (de obstetricia): ciencia de la salud que se encarga del embarazo, el parto y el puerperio.

Principios fundamentales de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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