La misión del filósofo.

filosofia misión

Dentro de la alegoría de la caverna podemos contemplar la misión que le respecta al filósofo.

Pues bien, el prisionero que se ha desembarazado de las cadenas, que se ha vuelto genuinamente libre con la visión de la verdadera luz y la fuente de todo lo verdadero, no es sino el filósofo llegado al término del “viaje” que de la contemplación de las cosas sensibles lo ha llevado a la completa visión del mundo de las ideas, a cuyo resplandor tan sólo se logra el verdadero saber, el conocimiento supremo, y, a la vez, indirectamente, el conocimiento de lo sensible.

Pero cuando el filósofo ha alcanzado el conocimiento supremo, no le es licito quedarse allí, habitando afuera de la caverna, a pesar del gozo que experimenta  en la visión de ese nuevo mundo. Debe regresar don de están sus antiguos compañeros, sus semejantes. Pues el filósofo tiene una misión que cumplir con los demás seres humanos -una misión: educativa, iluminadora, liberadora: la de conducirnos también a la verdad, tarea que corresponde a la misión que Sócrates consideraba que el dios le había confiado.

De este modo, la tercera parte de la alegoría de la caverna narra el regreso del liberado a la gruta.

Con el regreso se produce un nuevo enturbiamiento y entorpecimiento de la vista; pero producido ahora por un fenómeno inverso al anterior: porque en este caso es, no el exceso, sino la escasez de luz lo que lo causa.

Junto a los prisioneros que se quedaron en la caverna el liberado parecerá torpe y se expondrá a que se burlen de él. Esta situación tiene dos caras por así decirlo: los hombres corrientes pueden burlarse de cierta torpeza del filósofo o de los científicos en la vida diaria, pero muchos más motivos tendrían los filósofos u hombres de ciencia para burlarse de aquellos que intentan ocuparse de cuestiones filosóficas o científicas sin estas convenientemente preparados para ello.

Los prisioneros atribuyen la torpeza del liberado por el hecho de haber salido al exterior de la caverna: por tanto, consideran perjudicial salir de allí. y si alguien intentase liberarlos, como ignoran que se trata de una liberación, se resistirían e inclusive matarían a quien lo pretendiese – en lo cual hay, sin duda, alusión al destino de Sócrates (muerto precisamente por intentar liberar de las cadenas de la ignorancia a sus conciudadanos).

Notas y referencias.

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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La relación entre los dos mundo (dóxa y episteme): La alegoría de la caverna.

 

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