La substancia extensa

res extensa

Descartes se plantea el problema de saber si, además de la substancia pensante infinita (Dios), y de las substancias pensantes finitas (los diferentes yoes), existe algo más.

La argumentación de Descartes, en la Meditación sexta, puede resumirse de la siguiente manera:

“Encuentro en mi la facultad de cambiar de lugar, de colocarme en diversas posiciones, etc. El movimiento supone algo que se mueve, y sólo es concebible si hay una substancia espacial a la cual se halle unido. Por ende, los movimientos “deben pertenecer a una substancia corpórea o extensa, y no a una substancia inteligente, puesto que en su concepto claro y distinto hay contenida cierta suerte de extensión, mas no de inteligencia” -pues según se estableció, la substancia  pensante “no necesita, para ser, de lugar alguno”, sino que es puro pensamiento o actividad psíquica sin extensión.

Por otro lado, es imposible dudar de que tengo sensaciones, de que tengo la facultad de recibir ideas de cosas sensibles (sean verdaderas o no); dicho con otras palabras, entre mis ideas encuentro las llamadas adventicias, las referentes a mi cuerpo y al mundo exterior: ideas de color, sabor, dureza, calor, etc.. La cuestión consiste en saber si son sólo puras ideas, o si corresponden a algo realmente existente.

Esas ideas han de tener una causa, algo que las produzca. Esa causa no puede ser yo, desde el momento en que aquella receptividad “no presupone mi pensamiento”: yo no soy consciente de producirlas, sino que las recibo pasivamente, incluso contra mi voluntad, como impuestas de fuera. Por tanto, habría de ser efecto de “una substancia diferente a mi”

Siento además en mí fuerte inclinación a creer que las ideas adventicias parten de las cosas corporales, es decir, a considerar que los cuerpos son sus causas. Esta inclinación natural ha sido puesta en mí por Dios. Y como Éste no es un engañador, sino eminentemente veraz, “hay que concluir que existen cosas corporales”.

Sin embargo, esto no significa que las percepciones sensibles sean fiel reflejo de las cosas corporales, pues en muchos caso la percepción es oscura y confusa. Mas de todos modos “es preciso confesar, al menos, que todo lo que percibimos clara y distintamente de las cosas corporales, es decir, todas las cosas que, en general, comprende el objeto de la geometría especulativa, están verdaderamente en los cuerpos”. Sólo propiedades geométricas, las llamadas cualidades primarias -son con seguridad propias de la res extensa, con la cual Descartes se convierte en uno de los fundadores de la física moderna.

De este modo encontramos una nueva substancia junto a la pensante: la res extensa, que así se llama porque su carácter principal es la extensión, el ocupar lugar.

La extensión equivale a la corporeidad, a la materia, de modo que para Descartes coinciden materia y extensión (en otros términos, no hay para él espacio vacío).

Notas y referencias.

Meditaciones metafísicas (Descartes)

Discurso del método (Descartes)

Principios fundamentales de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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