Crítica de la idea de substancia

Sustancia-Filosofia-2

La crítica de Hume sobre la idea de substancia procede prácticamente sobre las mismas lineas que la crítica a la causalidad. “substancia” equivale a “cosa” y constantemente estamos refiriéndonos en las palabras o en los hechos a cosas. La idea de substancia, significa lo que-está-debajo [esta mesa, por ejemplo], de los accidentes [roja, de diez kilos, dura, de cuatro patas, etc.]; es lo que unifica los accidentes variados y cambiantes, constituyendo su fundamento permanente, permitiendo que esta mesa sea la misma aunque se le pinte de verde, se le quite una pata, etc.

Es preciso preguntarse si hay impresión de substancia o cosa. Fuera de duda, tenemos impresiones de los accidentes; en nuestro caso, vemos el color rojo de esta mesa, palpamos su dureza, etc. Pero ¿tenemos impresión de esta mesa? Fijémonos bien en la pregunta : ésta no inquiere por las impresiones de los accidentes de la mesa, sino por la impresión de la mesa misma. ¿Vemos, olfateamos o tocamos la substancia de “esta mesa” -no los accidentes, sino esta cosa, esta mesa misma? Y es preciso confesar que no, porque no hay tal impresión. Quien lo dudara, no tendría más que acudir a un manual de psicología y buscar en el capitulo referente a las sensaciones: allí verá que hay sensaciones de rojo, de amarillo, de dureza, de agrio, etc., pero no encontrará sensaciones de mesa ni, en general, de cosas o substancias.

si la idea de substancia nos fuese comunicada por nuestros sentidos, pregunto: ¿por cuál de ellos, y de qué manera? Si fuese percibida por los ojos, debe ser un color; si por los oídos, un sonido; si por el paladar, un sabor; y lo mismo respecto de los otros sentidos. Pero creo que nadie afirmará que la substancia es un color, ni un sonido ni un sabor.

Aunque parezca paradójico, es necesario afirmar que no vemos esta mesa, ni la tocamos ni la olemos, etc., lo único que tocamos, olemos, etc., son sus accidentes, no la mesa misma.

Pero tal como en el caso de la causalidad, habrá que preguntar enseguida cómo se forma esta idea de substancia o cosa. La explicación es semejante. Miro esto que tengo ante mis ojos y que llamo “esta mesa”; cierro los ojos, los vuelvo a abrir y me encuentro con impresiones semejantes a las primeras ; me voy de esta habitación, regreso luego de un tiempo, y vuelvo a tener impresiones semejantes. El enlace que se da entre las distintas percepciones es semejante, constante. Y la repetida ejecución del mismo enlace perceptivo forma en mí un hábito determinado por la repetición regular de un mismo conjunto, relativamente constante, de impresiones contiguas. El hábito me lleva a creer que esas impresiones contiguas, no se acompañan meramente unas a otras, sino que están necesariamente enlazadas entre sí por algo que las une, y que es lo que llamamos cosa o substancia. Y este algo en lo que creemos se lo proyecta en la realidad, suponiendo que hay en ella algo, una substancia, que existe constantemente a lo largo del tiempo como soporte de los accidentes. Mas de este modo no se hace más que confundir una necesidad subjetiva con la objetiva. Así escribe Hume:

La idea de una substancia […] no es más que un conjunto  (collection) de ideas simples que están unidas por la imaginación y poseen un nombre particular asignado a ellas, por el cual somos capaces de recordar, para nosotros mismos o los otros, este conjunto.

De manera que lo que llamamos “esta mesa” no es propiamente una cosa o substancia, sino solamente un conjunto relativamente constante de ideas simples contiguas que designamos con un nombre con el propósito de facilitar el recuerdo o la mención, para saber, en una palabra, a que particular conjunto de impresiones nos referimos. En una carta de 1746 escribía el filósofo:

en lo que se refiere a la idea se substancia, debo reconocer que, como no tiene acceso al espíritu a través de nuestros sentidos o sentimientos [pues de ella no hay impresión ninguna], siempre me ha parecido que no es nada más que un centro imaginario de unión entre las diferentes y variables cualidades que pueden encontrarse en cada trozo de materia que nos ofrezca la experiencia.

Notas y referencias.

Se recomienda leer antes:Crítica a la idea de causalidad.

Conocimiento demostrativo y conocimiento fáctico.

Impresiones e ideas.

El empirismo y Hume.

El principio fundamental del empirismo

Existencia y veracidad de Dios según Descartes.

Origen de la idea de causalidad.

Treatise of human nature (Hume)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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