Crítica a la idea de alma.

La idea de alma es paralela a la idea de substancia material: este pensamiento que ahora pienso, este dolor o este deseo particulares que en este momento experimento, serían estados pasajeros, manifestaciones o accidentes del alma misma, de la substancia pensante que soy yo. Ahora bien, ¿tengo impresión de mi alma o yo?

alma

No hay duda que tengo impresión -impresión de la reflexión- de mi dolor presente, o deseo que tengo de algo, etc., es decir, tengo impresión de los que llamo accidentes de mi alma. Pero en cambio no parecen en modo alguno que tenga impresión del alma, de la cual este acto de pensar, este recuerdo, este deseo, serían las expresiones o estados pasajeros. En efecto,

cuando penetro más íntimamente en lo que llamo yo mismo (myself), tropiezo siempre con alguna u otra percepción particular, de calor o frío, luz o sombra, amor u odio, dolor o placer.

Lo que yo percibo en mí mismo es siempre un estado particular -este recuerdo, este placer, etc.; sobre ello no hay duda ninguna. Pero en cambio no encuentro ninguna impresión de mi alma o yo.

no puedo jamás sorprenderme a mi mismo sin percepción alguna, y jamás puedo observar nada, sino la percepción [particular que se da en cada caso].

Del mismo modo no puedo sino observar mis diversas percepciones particulares, pero no lo que sería yo mismo, mi yo substancial, independientemente de aquellas manifestaciones. Mi yo o alma, conforme a la teoría substancialista , debería ser algo diferente de mis estados particulares; pero ocurre que no tengo impresión ni percepción ninguna de mí mismo fuera de estos estados particulares, y por tanto no sé en absoluto si hay tal alma o no.

cuando mis percepciones se suprimen por algún tiempo, como en el sueños profundo, no me doy cuenta de mí mismo y puede decirse verdaderamente que no existo.

En el sueño profundo no hay ninguna percepción, pero entonces tampoco tengo conciencia de mí mismo, no sí si existo o no, y más bien podría decirse que no existo, puesto que no tengo entonces  impresión ni conocimiento ninguno. Suprimida toda percepción particular -suprimido todo accidente- parece que se suprime a la vez el yo: la substancia “pensante”. Y Hume continúa:

y si mis percepciones fueran suprimidas por la muerte y no pudiese ni pensar, ni sentir, ni ver, ni amar, ni odiar después de la disolución de mi cuerpo, me hallaría totalmente aniquilado, y no puedo concebir qué más se requiere para hacer de mí un no-ser perfecto.

En conclusión entonces lo que llamamos “alma” o “yo” no es nada más que el conjunto o la serie de mis percepciones o estados anímicos. La substancia pensante es sólo

un haz o conjunto (bundle or collection) de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con rapidez inconcebible y que se hallan en flujo y movimiento perpetuo.

El alma no es la base o soporte misterioso del cual mis diversos estados psíquicos particulares fuesen manifestaciones, como había sostenido Descartes. Para Hume no se trata más que de una serie de percepciones que se suceden muy rápidamente en continuo flujo: esta corriente, considerada como totalidad, es lo que se llama “yo”; y éste no es nada más.

Notas y referencias.

Se recomienda leer antes:

Crítica de la idea de substancia

Crítica a la idea de causalidad.

Conocimiento demostrativo y conocimiento fáctico.

Impresiones e ideas.

El empirismo y Hume.

El principio fundamental del empirismo

Existencia y veracidad de Dios según Descartes.

Origen de la idea de causalidad.

Treatise of human nature (Hume)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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