El lenguaje ideal: La verdad.

 

El interés central de Wittgenstein -tanto en el Tractatus cuanto en las Investigaciones filosóficas– está dirigido al tema del lenguaje y su relación con la realidad. En el Tractatus preocupa la búsqueda de un lenguaje ideal, perfecto como el que cree entrever en la lógica matemática -que se contraponía al lenguaje corriente, lleno de ambigüedades y de equívocos. Su propósito es mostrar el “esqueleto lógico” del lenguaje común, aunque en éste no hay nada que cambiar y éste “en perfecto orden lógico”. Y no obstante, “el lenguaje disfraza el pensamiento”.

Las proposiciones mismas son hechos, consisten en su relación con la realidad, y sólo tienen sentido en su relación con ésta, con el mundo, con los Sachverhalten. “El sentido de la proposición es su coincidencia y no coincidencia con las posibilidades de la existencia y no-existencia de los hechos atómicos”. Por lo tanto, la verdad (y respectivamente, la falsedad)se dará merced a la comparación de la proposición con la realidad.

Las proposiciones más simples de todas, las proposiciones elementales, son las que afirman la existencia de un hecho atómico, y no consiste más que en nombres”, que se encuentran en “conexión inmediata”, es decir, sin que encierren constantes lógicas. Pues bien, la condición de posibilidad de la verdad estriba en que la proposición es un cuadro (Bild) o pintura de la realidad. Sólo de este modo la proposición puede ser verdadera o falsa: en cuanto ésta es un cuadro (Bild) de la realidad.

Esta teoría pictórica o figurativa del lenguaje no pretender ser simple modo de hablar, sino quiere tener sentido literal; y si no lo observamos es porque el lenguaje “se disfraza”. El cuadro “se extiende hacia la realidad”. Pero para poder representar, el cuadro ha de tener algo en común con lo representado, a lo cual llama Wittgenstein forma lógica.

Resulta pues, que el lenguaje es un gran espejo en el cual se refleja la realidad, y que “los limites de mi lenguaje son los limites de mi mundo”; por tanto, “yo soy mi mundo (El microcosmos)”.

los limites de mi lenguaje

Lo anterior parece referirse sólo a las proposiciones elementales. Pero el lenguaje, como es obvio, está constituido también, y principalmente, por proposiciones complejas o moleculares, las cuales se remontan a las simples; “pues es obvio que en el análisis de la proposiciones [complejas], debemos llegar a proposiciones elementales, que consisten de nombres en inmediato enlace”. En este punto introduce el Tractatus la teoría de las funciones de verdad, es decir, de las posibles combinaciones de las proposiciones elementales según conectivas.

Notas y referencias.

Lenguaje, verdad y lógica (A.J. Ayer)

Corrientes fundamentales de la filosofía actual (Stegmuller)

Los principios de la filosofía lingüística (F. Waissmann)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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