El problema de la Crítica a la razón pura: la posibilidad de los juicios sintéticos a priori.

Kant sostiene que, además de los juicios analíticos y los sintéticos a posteriori, hay otros, cuya existencia escapó a todos los filósofos anteriores y que él llama juicios sintéticos a priori. Pues el ideal de la ciencia es ampliar nuestros conocimientos, busca juicios sintéticos, pero al mismo tiempo que sean necesarios y universales. Kant demuestra que en todas las ciencias teóricas de la razón (matemáticas, física pura, metafísica) hay juicios sintéticos a priori.

El primer ejemplo está tomado de la aritmética: “7+5=12”, no hay duda de que este juicio es a priori, necesario y universal, como todas las verdades matemáticas. La dificultad está en saber si es analítico o sintético. Toda la filosofía anterior a Kant -tanto los racionalistas cuanto los empiristas- había pensado que se trataba de un juicio analítico. Pero Kant observa que el concepto de la suma de siete y cinco no contiene el resultado, doce, sino que 7+5 dice tan sólo que al 7 hay que agregarle 5 unidades -y esto es todo lo que el análisis puede encontrar allí; porque para hallar el resultado tenemos que añadir efectivamente cada una de las unidades del 5 al 7, es decir, tenemos que efectuar una operación de síntesis, de agregación. Y de ello “se convence uno con tanta mayor claridad cuanto mayores son los números que se toman, pues entonces se advierte claramente que por muchas vueltas que le demos a nuestros conceptos, no podemos nunca encontrar la suma por medio del mero análisis de nuestros conceptos”.

El segundo ejemplo se refiere a la geometría: “la línea recta es la más corta entre dos puntos”. Tampoco hay duda de que este es un juicio a priori. Pero además es también sintético, porque si fuese analítico el “ser la más corta” (una referencia a la magnitud de la línea) tendría que estar contenido en el concepto de recta.; más el concepto de “línea recta” no contiene en sí nada relativo a la magnitud, a lo largo o a lo corto,  sino que es simplemente el concepto de la cualidad de esta línea: el ser recta, y no cuerva. Por tanto, el concepto de “más corta” no está contenido en el concepto-sujeto “línea recta”, sino que se le añada sintéticamente.

El tercer ejemplo es una proposición de la física: “En todas las transformaciones del mundo corporal la cantidad de materia permanece inalterada”. Este es un juicio necesario, porque la física clásica parte del principio de la conservación de la materia (o la energía), y sin él no podría funcionar; en tal sentido es éste un juicio a priori; no se funda en la experiencia, sino que es fundamento de ésta. Pero además, según Kant, se trata de un juicio sintético, porque “en el concepto de materia [concepto-sujeto] no pienso la permanencia [predicado], sino sólo la presencia de la materia en el espacio, llenándolo.” En el concepto-sujeto sólo se contiene la idea de materia como lo que llena el espacio, pero no que sea permanente o no lo sea; por tanto éste es un juicio sintético.

Por último, los juicios de la metafísica -como por ejemplo “Dios existe”- tendrán que ser juicios a priori, dado que la metafísica pretende justamente conocer lo que rebasa la experiencia. Además tendrán que ser juicios sintéticos, puesto que “no se trata en ella de analizar solamente y explicar así analíticamente los conceptos que nos hacemos a priori” de Dios, el mundo, etc., “sino que queremos ampliar nuestro conocimiento a priori”.

Kant plantea entonces el problema de la Crítica a la razón pura preguntándose cómo son posibles los juicios sintéticos a priori. En el caso de los juicios analíticos, según se vio, la solución del problema de su posibilidad era muy sencilla: estos juicios se fundan simplemente en los principios lógicos de identidad y contradicción. En el caso de los juicios sintéticos a posteriori, también la solución era fácil, porque el fundamento de estos juicios se encuentra en la percepción: se puede unir a un cierto sujeto un predicado que no está contenido en él, y decir, por ejemplo, “la mesa es negra”, porque la percepción nos da juntos la mesa y el negro. Pero en el caso de los juicios sintéticos a posteriori, el problemas es incomparablemente más complejo,  porque estos juicios no pueden estar fundados en los principios de identidad y de contradicción, ya que aquí no hay identidad ninguna entre sujeto y predicado; y, por otra parte, su fundamento tampoco puede estar en la experiencia, en la percepción, porque se trata de juicios a priori, independientes de la experiencia. Para resolver este problema es preciso internarse en la Crítica a la razón pura.

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Notas y referencias.

Crítica a la  razón pura (Kant)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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