La estética trascendental.

Exposición metafísica del espacio y tiempo.

Kant comienza la estética trascendental señalando que todo conocimiento busca en definitiva tomar contacto directo con su objeto, busca una relación inmediata con él; sabemos que tal tipo de referencia, tal presencia inmediata del objeto, se da con la intuición. Pero para que ello ocurra, según se ha dicho, es preciso que el objeto no sea dado. El sujeto humano es un ente finito, y su magnitud (en el campo del conocimiento) se muestra justamente en la circunstancia de que para intuir el objeto, éste tiene que serle dado.

Para comprender la esencia de la intuición humana, es decir, la esencia de la sensibilidad, consiste en contraponerla a la intuición divina. Si Dios existe, su conocimiento ha de ser intuitivo, directo, inmediato. Además, esta intuición divina tiene que ser tal, que no dependa del objeto intuido, porque Dios, por ser absoluto, no de pende de nada, sino que al revés, todo depende de Él. Por tanto, la intuición divina no depende de que el objeto le sea dado, al contrario, es una intuición que, en tanto se ejecuta, otorga el ser a lo intuido, lo crea; será, pues, una intuición originaria (intuitus originarius). Pero en cambio, la intuición humana no es originaria, no es creadora, sino derivada (intuitus derivativus), es decir, una intuición que depende, primero, de que el ente, antes de ser intuido, ya exista de por sí; y segundo, de que efectivamente el sujeto se encuentre con el objeto, de que el objeto le sea dado.

El hombre debe estar constituido de manera de permitir que algo le sea dado, tiene que ser receptivo; tal receptividad es la sensibilidad. “La capacidad (receptiva) de recibir representaciones por el modo cómo son afectados por objetos, llámese sensibilidad”.

Kant sostiene que la receptividad humana tiene condiciones, ciertas formas según las cuales intuye ; estas formas de la sensibilidad, que no dependen de la experiencia, se llaman formas a priori de la sensibilidad, o intuiciones puras, y son dos: el espacio y el tiempo. De estas intuiciones puras se ocupa justamente la Estética trascendental.

El espacio es “la forma de todos los fenómenos del sentido externo”, vale decir que todos los fenómenos del mundo exterior los intuimos bajo esta forma o condición llamada espacio. Todos los objetos del mundo exterior son espaciales, pero no porque lo sean en sí mismos, sino porque ése es el modo cómo funciona la receptividad humana, que al intuirlos los somete a esa forma o manera suya de intuirlos que es el espacio.

Por otra parte el tiempo es “la forma del sentido interno, es decir, de la intuición de nosotros mismos y de nuestro estado interno”, la forma del sentido mediante el cual tomamos conciencia de nosotros mismos. Esto significa que todos los estados psíquicos están sometidos a la forma del tiempo. Pero como todos los fenómenos del mundo exterior se nos dan solamente a través de percepciones, y las percepciones son fenómenos del sentido interno, resulta que el tiempo es también forma de todos los fenómenos del sentido exterior. Por tanto “el tiempo es una condición formal a priori de todos los fenómenos en general”, la forma universal de toda intuición humana.

Para apoyar tales afirmaciones -sobre que el espacio y el tiempo son formar de la intuición- Kant rechaza explícitamente la tesis de Newton, sosteniendo que el espacio y el tiempo no son cosas en sí, contrario a Newton que pensaba que el espacio y el tiempo existían independientemente de que los percibamos o no; también rechaza la tesis de Leibniz, sosteniendo que el espacio y el tiempo tampoco son propiedades o relaciones de las cosas en sí, sino solamente formas de nuestra sensibilidad, maneras muestras de intuir las cosas. Esto lo demuestra en lo que llama “exposición metafísica del espacio” y “exposición metafísica del tiempo”.

tiempo-espacio

La exposición metafísica del espacio consta de cuatro argumentos, los dos primeros demuestran el carácter a priori del espacio; los dos últimos, su carácter intuitivo.

a) No hay más que dos opciones: o el espacio es algo derivado de la experiencia, o es independiente de ella (como Kant señala). Si el espacio derivase de la experiencia, tendríamos que formarnos su representación mediante un proceso de abstracción; tendríamos que abstraer de la experiencia las relaciones de “adelante”, “atrás”, “arriba”, “abajo”, etc., a partir de los objetos empíricos que están colocados adelante, atrás, arriba, etc., y considerando aquellas relaciones por sí mismas terminaríamos formando el concepto de espacio. Es fácil darse cuenta de que tal razonamiento es inválido, porque para representarnos algo como “arriba”, “abajo”, “adelante”, etc., se necesita ya suponer el espacio, puesto que tales relaciones no pueden darse sin darse el espacio mismo: esas relaciones son ya relaciones “espaciales”. En consecuencia, el espacio no es nada derivado de la experiencia, no es nada que resulte por abstracción de relaciones dadas, sino al revés: el espacio no supone la experiencia, sino que la experiencia supone el espacio como condición suya; es decir, el espacio es a priori:

b) Podemos pensar un espacio sin objetos, un espacio vacío; pero en cambio, si de los fenómenos se elimina el espacio, no nos queda nada, es decir, no podemos representar objetos sin el espacio. “No podemos nunca representarnos que no haya espacio, aunque podemos pensar muy bien que no se encuentren en él objetos algunos”. Esto muestra claramente que el espacio es una condición de los objetos, y no los objetos condición del espacio; por tanto, que el espacio es a priori, condición de posibilidad de los fenómenos.

c) Hay un solo espacio, no muchos; porque cuando se habla de diversos espacios, por ejemplo, el espacio de este salón, del espacio de la habitación contigua, , etc.-, en realidad lo que está haciendo es dividir, de manera más o menos arbitraria, el espacio único; distinguiendo partes, entonces, que sólo pueden pensarse en él. Pues bien, cuando una representación se refiere a un objeto único, lo llamamos intuición; por tanto, el espacio es una intuición.

d) Ningún concepto contiene sus ejemplares en sí (el concepto “perro” no encierra en sí los perros individuales) sino bajo sí. Pero el espacio contiene en sí, como limitaciones suyas, los diversos espacios, según se dijo, por lo tanto será una intuición.

En consecuencia el espacio es una intuición a priori. Esto significa que el espacio es forma o condición de la intuición, de manera tal que no se puede percibir ningún fenómeno del mundo exterior si no es en el espacio.

La exposición metafísica del tiempo se vale de una argumentación semejante para llegar al mismo resultado.

a) el tiempo no supone la experiencia, sino al revés, la experiencia supone el tiempo como condición de la misma; porque la representación del tiempo no se la forma por abstracción de las relaciones temporales -simultaneidad o sucesión- sino que éstas tienen sentido solamente  si ya se supone el tiempo. Por tanto éste es a priori.

b) Puede pensarse un tiempo vacío, en el cual no haya ningún objeto; pero no es posible representarse ningún fenómeno si no es en el tiempo. “Por lo que se refiere a los fenómenos en general, no se puede quitar el tiempo, aunque se pude muy bien sacar del tiempo los fenómenos. El tiempo es pues dado a priori. Es condición de todo conocimiento de los fenómenos.

c) El tiempo es único, porque los diversos tiempos de que pueda hablarse no son sino partes del tiempo único; por consiguiente la representación del tiempo es una intuición.

d) El tiempo único contiene en sí todos los tiempos posibles; es pues, intuición, no concepto. De lo que resulta en resumen que el tiempo es intuición pura, una forma de intuición a la que tiene que someterse necesariamente toda intuición empírica, vale decir, cualquier contacto que el hombre pueda tener con la realidad.

Notas y referencias.

Crítica a la razón pura (Kant)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: