El problema del pensar puro: la Lógica trascendental.

En efecto, Solo intuir no es todavía conocer; lo que la sensibilidad nos da, es multiplicidad, mera diversidad caótica, abigarrada, heterogénea -trátese de la multiplicidad a posteriori (las impresiones) o de la multiplicidad a priori, es decir, el espacio y el tiempo, entendidos únicamente como mera multitud de puntos o instantes, respectivamente. Para que haya conocimiento es preciso que el “material” intuitivo sea pensado, es decir, traducido en conceptos. Sólo “conocemos” lo que aquí vemos -este conjunto abigarrado de impresiones visuales, táctiles, etc.,- en la medida en que no nos limitamos a recibir meras sensaciones, sino además pensamos que esto es una “mesa”, es decir, le damos sentido a la multiplicidad sensible en función del concepto “mesas”. Por tanto, habiendo estudiado la sensibilidad en la Estética, habrá que estudiar ahora el pensar.

Del pensar se ocupa la lógica: de su actividad propia, el juzgar, y de los elementos constitutivos del juicio, es decir, de los conceptos. Mas así como en la Estética trascendental no se aplicó Kant a la consideración de la sensibilidad en general, sino sólo a su aspecto a priori, de la misma manera no construirá ahora una lógica general, sino una lógica trascendental, una investigación del pensar puro.

La lógica trascendental se ocupa de averiguar si hay, y cómo es posible, un pensar puro, es decir, no el pensar que forma conceptos empíricos, sino un pensar que sea una condición de todo pensar y por ende también del empírico; esto es, de un pensar que se ocupe “con nuestros conceptos a priori de objetos en general” de “la forma del pensar de un objeto en general”.

No hay duda de que poseemos conceptos empíricos, como los de árbol, mesa, clavel, etc., los cuales se forman abstrayendo las notas o caracteres comunes que percibimos en los árboles, mesas, etc. Pero así como junto a las intuiciones empíricas hallamos intuiciones puras, de manera análoga Kant sostiene que hay conceptos puros a priori, a los que llama conceptos puros del entendimiento o categorías, como, por ejemplo, pluralidad, totalidad, substancia, causalidad, etc.

Preguntar si hay conceptos puros, o si hay pensar puro, no empírico, quiere decir investigar la posibilidad de si hay conceptos que se refieran a objetos, pero que, sin embargo, sean independientes a la experiencia -conceptos que valgan a priori para todos los objetos, también para los de la experiencia-; conceptos, entonces que no surjan dela experiencia, conceptos que el sujeto introduce para construir lo que se llama experiencia.

Podemos ir haciéndonos una primera idea de estos conceptos puros (o categorías), si pensamos que todo objeto en general tiene que ser uno o múltiple, causa o efecto, cosa (substancia) o propiedad, etc., de modo que sin ellos no habría objeto ninguno.

El estudio de las categorías plantea dos problemas, por lo que se distinguen dos “deducciones” (o procedimiento de legitimación de las mismas): de un lado, la deducción metafísica, que enseña qué, cuántas y cuáles son las categorías; y por otro lado, la deducción trascendental, que se ocupa del problema acerca de cómo , si las categorías son formas del pensar y en tal sentido subjetivas, tienen sin embargo validez objetiva, es decir, valen para todo conocimiento de objetos.

immanuel-kant-922

Notas y referencias.

La Lógica trascendental se refiere también al origen de nuestros conocimientos de los objetos, en cuanto ese origen no puede ser atribuido a los objetos.

Crítica a la razón pura (Kant)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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