Las Antinomias de la razón pura.

Respecto a la idea cosmológica, Kant muestra que cuando se intenta afirmar algo acerca del mundo, se cae fatalmente en antinomias irreconocibles. “Antinomia” significa que respecto de una misma cuestión se dan dos proposiciones contradictoriamente opuestas tales que puede demostrarse, “con fundamentos válidos y necesarios”, tanto la una  (tesis) cuanto la otra (antítesis); que, por ejemplo, tanto se puede demostrar que el mundo tiene límites en el espacio y el tiempo, como que no los tiene. Y en lo que Kant insiste aquí es en que estos raciocinios no contienen ningún error formal. Por este lado, entonces, la naturaleza de la razón es dialéctica: entra en conflicto consigo misma.

Las Antinomias de la razón pura son cuatro. La primera Antinomia dice: Tesis: “El mundo tiene un comienzo en el tiempo y con respecto al espacio está encerrado también en límites”. Antítesis: “El mundo no tiene comienzo, ni límites en el espacio, sino que es infinito, tanto en el tiempo como en el espacio”.

Segunda Antinomia: Tesis: “Toda substancia compuesta en el mundo se compone de partes simples; y no existe nada más que lo simple, o lo compuesto de lo simple”. Antítesis: “Ninguna cosa compuesta en el mundo se compone de partes simples, y no existe nada simple en el mundo”.

La tercera Antinomia dice: Tesis: “La causalidad según las leyes de la naturaleza no es la única de donde los fenómenos del mundo pueden ser todos derivados. Es necesario admitir además, para la explicación de los mismos, una causalidad por libertad”. Antítesis: “No hay libertad alguna, sino que todo el mundo ocurre solamente según leyes de la naturaleza”.

Cuarta Antinomia. Tesis: “Al mundo pertenece algo que, como su parte, o como su causa, es un ser absolutamente necesario”. Antítesis: “No existe en parte alguno un ser absolutamente necesario, ni en el mundo ni fuera del mundo, como su causa”.

Todo esto significa que, según Kant, los filósofos anteriores han “demostrado” tanto que el mundo tiene límites como que no los tiene, que hay libertad y que no la hay; pero que en realidad se trataba de demostraciones vanas o vacías, sin alcance objetivo. Y no porque en una u otra demostración hubiese un error formal, una falla lógica en el razonamiento; por el contrario, se trata de raciocinios perfectamente correctos. El error se encuentra en que tales pruebas ignoran que solamente hay conocimiento dentro de los límites de la experiencia, que únicamente conocemos fenómenos, pero que más allá de éstos no podemos saltar en manera alguna.

Kant resuelve estas contradicciones de la razón sosteniendo que las dos primeras Antinomias son falsas, tanto en la tesis cuanto en la antítesis, pero que, en cambio, las dos últimas pueden ser verdaderas, tanto en lo que afirman cuanto en lo que niegan. En efecto, las dos primeras suponen que el espacio y el tiempo son cosas en sí o propiedades de éstas. Pero si se recuerda que la Estética trascendental enseña que espacio y tiempo no son más que formas de nuestra intuición, que vale sólo para los fenómenos y no para las cosas en sí, se hace patente la falsedad del supuesto del que parten las “demostraciones” de estas dos antinomias.

En cuanto a las dos últimas Antinomias, Kant sostiene que pueden ser verdaderas tanto la tesis como la antítesis. La antítesis es verdad para todo lo que constituye objeto de conocimiento humano, es decir, para los fenómenos; y en tal sentido queda perfectamente justificada la exigencia de la ciencia, según la cual todo hecho debe explicarse solamente en función de causas naturales. Pero lo que afirma la antítesis –según los principios del entendimiento- sólo vale para el campo del conocimiento, es decir, para los fenómenos. Por tanto podemos admitir la posibilidad de que la tesis valga para las cosas en sí; es decir, podemos no conocer, pero sí pensar –puesto que no es contradictorio- que la tesis valga para los noúmenos, puesto que el noúmeno, la cosa en sí, por definición escapa a las condiciones de la intuición. Concretamente, la tesis de la tercera antinomia afirma la libertad. Ésta es una exigencia, no de la ciencia, sino de la moral, puesto que sin moral carecería de sentido toda obligación, mérito y juicio moral. Por tanto puede pensarse racionalmente (aunque, repetimos, no conocer) que, si bien todos los actos que realizo, en tanto que son fenómenos, están causalmente determinados, sin embargo a la vez pueden ser expresión de un yo nouménico libre. De manera análoga, es pensable también un ente absolutamente necesario, no en el mundo fenoménico, sino como noúmeno.

Kant 1


Notas y referencias.

Crítica de la razón pura (Kant)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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Un comentario sobre “Las Antinomias de la razón pura.

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  1. Entonces las primeras dice Kant que no, porque en sí el tiempo y el espacio en realidad son percepciones de los seres humanos, y no se puede contar como algo absoluto, entonces no se puede asegurar que sea, o no sea.?

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