Las dos primeras Críticas de Kant hicieron manifiesto un profundo abismo: entre los fenómenos y los noúmenos; entre el mundo sensible y el mundo inteligible; entre el ente entendimiento y la razón; entre la necesidad y la libertad; entre el ser y el deber-ser; entre la naturaleza, tema de conocimiento objetivo, y el mundo moral o reino de los fines (según lo llama Kant en la Fundamentación), al que nos da acceso el deber. Hablamos de dos mundos distintos, pero lógicamente compatibles, entre los cuales ha de haber una conexión, puesto que el mundo inteligible se realiza en la naturaleza mediante las acciones humanas: el hombre cumple la ley de la libertad en el mundo sensible, donde todo es necesidad.

Hay, entonces, una relación entre ambos ámbitos, aunque si bien no comprendamos cómo ello ocurre, porque el conocimiento de tal nexo nos está vedado: más allá de los fenómenos el conocimiento nos es imposible. Y no obstante el sujeto que prescribe las leyes universales (los “Principios del entendimiento puro“) a la naturaleza es el mismo sujeto que mediante la razón práctica dicta sus leyes a la voluntad. Y los fenómenos mismos remiten a lo suprasensible, que si bien queda indeterminado en la primera Crítica, logra determinación gracias a la moralidad que ve en él el “reino de los fines”, un orden universal de la libertad. De manera que se hace necesario tratar de establecer de algún modo aquella conexión.

Tal es el propósito de la Crítica del Juicio o Crítica de la facultad de juzgar, que abreviamos KU (Kritik der Urteilskraft). Pero ello no lo lograra por medio del conocimiento, ni tampoco mediante la “creencia” o “fe” moral, sino precisamente merced a la “facultad de juicio” o simplemente “Juicio”; con más exactitud, mediante el “juicio reflexionante” (reflektierende Urteilskraft).

La UK se ocupa de tres cuestiones principales: una es la cosmológica, que se refiere a la armonía del universo en sus leyes particulares; la segunda es la cuestión estética; y la tercera la de la vida orgánica. De la primera se ocupa la introducción, de la segunda cuestión trata la primera parte de la obra (la “Crítica del juicio estético”); la tercera constituye el asunto de la segunda parte del libro (“Crítica del juicio teleológico”), que desemboca en amplios desarrollos concernientes al sentido y finalidad del universo.

juicio


Notas y referencias.

Crítica del Juicio (Kant)

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

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