Para dar comienzo al estudio del filósofo alemán G.W. F. Hegel partiremos hablando de su noción de relacionismo, así bien, en la serie filosófica sobre Hegel trataremos de establecer algunos de los rasgos más importantes de su pensamiento.

I. Relacionismo

Para el sentido común la realidad se ofrece como un conjunto de substancias o cosas en sí, cada una de las cuales con existencia independiente de la otra, es decir, es propiamente subsistente, se basta a sí misma. Ser substancia quiere decir bastarse a sí mismo. Y lo que no es substancia, sólo es en la substancia como modalidad suya, como modo de ser dependiente: la substancia es en sí, lo demás es en otro, a saber, en la substancia en que inhiere.

Hume sostuvo que carecemos de todo dato, sea empírico o racional, que certifique la existencia de “algo” en que se fundarían los accidentes afirmando que todo nuestro conocimiento se reduce a éstos y que es tan sólo la costumbre, el hábito lo que nos lleva a formar la noción de substancia o cosa. Para Kant la noción de sustancia no significaba más que una categoría, es decir, una ley de enlace entre nuestras representaciones, operada por el entendimiento- aunque admitía, más allá de las condiciones de nuestro conocimiento, la existencia de cosas en sí, como algo incognoscible y como un “ideal” (Idea) del conocimiento.

Hegel toma partida de estas dos dificultados que presentaron Hume y Kant respectivamente y parte de ellos para su empresa. Hegel además considera que la existencia de las cosas en sí o substancias tienen otro inconveniente: el de convertir el conocimiento en algo relativo. Y aunque Kant ya admitía esto afirmando que sólo podemos conocer lo que se nos “aparece” (fenómeno) en relación con las condiciones subjetivas (humanas) del conocimiento, no nada en absoluto.

Para Hegel admitir que hay algo en sí, pero no lo conocemos como tal, sino sólo como se nos muestra, significa a su juicio, convertir el conocimiento en algo relativo, en una palabra, en pura ilusión. La hipótesis de las cosas en sí o substancias es pues fatal para el conocimiento: en tanto que se mantenga la hipótesis, el conocimiento será forzosamente relativo. Esto último es para Hegel inaceptable: si un conocimiento es relativo, no es conocimiento en el sentido pleno de la palabra, sino simulacro de conocimiento; tal “conocimiento” relativo no puede ser la verdadera Ciencia, la filosofía.

Las dos dificultades planteadas antes por Hume y Kant llevan a Hegel a eliminar la hipótesis de que la realidad esté constituida por substancias, y por consiguiente eliminar la hipótesis Kantiana de las cosas en sí incognoscibles.

Hegel va a pensar la realidad como conjunto de relaciones, es decir, lo absoluto no son para Hegel las substancias, sino las relaciones, la relacionalidad. Según este punto de vista resulta que lo que se llaman “cosas” o “substancias” no tendrán realidad más que en sus relaciones recíprocas y por estas relaciones: el ser en-sí se disolverá en última instancia en el ser-en-relación-con. Hegel no sostiene que no haya substancias o cosas, sino que éstas sólo constituyen el aspecto inmediato y abstracto de algo que luego, considerado mediata y concretamente, en toda su realidad plena, se desplegará como una riquísima trama de relaciones.

Las cosas no tiene realidad más que en y por sus relaciones recíprocas. La cosa en sí, la substancia, “en el fondo es una noción ininteligible y absurda. Lejos, pues, de que las relaciones que las cosas mantienen con el espíritu que las piensa (y con las otras cosas en general) les sean accidentes y exteriores, son más bien lo que, en su conjunto sistemático, constituye la verdadera naturaleza de las cosas”. Con esto se llega a un primer enunciado fundamental para la filosofía hegeliana: la realidad no es una substancia ni un conjunto de substancias, sino un conjunto de relaciones, una complicadísima trama de referencias, de las que las llamadas “cosas” o substancias no son más que las intersecciones, por así decir.


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Referencias

 

CARPIO, Adolfo P. “Principios de filosofía, una introducción a su problemática”. Glauco, Buenos Aires, 2004.

 

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3 comentarios en “Relacionismo

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