El ser es el proceso mismo de aparecer. Ahora bien, como todo aparecer es aparecer ante algo o alguien, y como no hay nada fuera del proceso del aparecer, puesto que este proceso es la totalidad misma de la realidad y toda la realidad se agota en este proceso, resulta que el aparecer no puede aparecer sino ante sí mismo, se trata de un proceso de automostración.

Pues bien, esto que tiene la propiedad de aparecer ante sí mismo, de ser a la vez sujeto y objeto para sí mismo, de reflexionar -todo esto no es sino lo que se llama conciencia, o, mejor, espíritu; con este término quiere señalarse lo propio de la vida humana en sus más variadas manifestaciones, la vida espiritual a diferencia de la puramente animal: los pensamientos, los actos de voluntad y los sentimientos propiamente humanos, el lenguaje, la vida social, el arte, la ciencia, las costumbres, la historia, etc. La conciencia, el espíritu, es justamente la única realidad que conozcamos que tiene la propiedad de volverse sobre sí misma, es decir, de re-flexionar, de aparecerse ante sí misma.

Kant puso de relieve la actividad o índole activa del espíritu, que el espíritu cognoscente es un conjunto de actos de síntesis, una serie de enlaces necesarios que el pensamiento ejecuta sobre el material sensible; y que, por otra parte, el espíritu práctico es actividad libre porque es capaz de determinarse por sí mismo, es decir, independientemente del devenir natural. Pero para Hegel resulta que todo aquel sistema de relaciones de que hemos hablado no es sino un sistema orgánico de relaciones que se aparecen al sistema mismo en tanto éste mismo las establece, las relaciones que el espíritu mismo constituye y que lo constituyen y que se da a sí mismo en autorelaciones o autodeterminaciones; es la libre actividad del espíritu mismo. Puede decirse que se trata de un sistema de categorías, si bien mucho más amplio, rico y complejo que el kantiano; sistema que, sin “material” “exterior” a que las categorías pudiesen aplicarse (como sucedía con las “impresiones” en el caso de Kant), se da a sí mismo su propio contenido, y cuyas relaciones son dialécticas.

Resulta entonces que la realidad, sistema cerrado de relaciones dialécticas de manifestación, es un sistema de auto-manifestación, el ser es aparecer-SE, es decir, es espíritu, pensamiento, vida espiritual. De esta manera la realidad en su conjunto puede pensarse como un proceso de retorno sobre sí mismo, en que el objeto determina por revelarse idéntico al sujeto, el ser como idéntico al pensar.

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La revolución copernicana de Kant.

Georg Wilhem Friedrich Hegel: Breve introducción.

Relacionismo

La realidad como totalidad orgánica.


Referencias bibliográficas

Resumen: CARPIO, Adolfo P. “Principios de filosofía, una introducción a su problemática”. Glauco, Buenos Aires, 2004, pag. 298-299. (28/12/17)

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