El espíritu se manifiesta de manera inmediata en el arte, en lo sensible, a través de algo exterior que está en el tiempo y en el espacio. Podemos definir el arte como el aparecer  (Scheinen) sensible de la Idea. En el arte se puede “sentir” la Idea, pues aparece en la inmediatez de los sentidos (vista y oído), en un objeto sensible individual.

En la obra de arte se distinguen dos aspectos: la forma sensible y el contenido (Inhalt), el significado espiritual que en ella reencarna la Idea. El arte significa la presencia de los Absoluto en el fenómeno. A través del material sensible se revela la Idea en la obra de arte. Lo peculiar en la creación artística es el “brillar de la Idea”, peculiar encanto que la obra posee y que permite la visión de la Idea, de lo Absoluto que “resplandece” en el material sensible.

Aquellos dos factores –forma y contenido- han de darse de manera tal que lo sobresaliente no sea el material, sino el contenido que con él se quiso expresar. Pues la obra de arte, según su concepto, consiste en que el material sensible e encuentre perfectamente traspasado y transformado por la Idea, por el contenido que el artista ha querido transmitir.

“[…] en cuanto al arte tiene la tarea de exponer la Idea para la intuición inmediata  en forma sensible, y no en la manera de pensar y de la pura espiritualidad en general, y esta exposición tiene su valor y dignidad en la correspondencia y la unidad de ambos lados de la Idea y de su figura (Gestalt), así dependerá la altura y excelencia del arte en la realidad, según su concepto, del grado de intimidad y unidad en que aparecen trabajados una en otra Idea y figura.”

Hegel señala tres momentos en la historia del arte: el arte simbólico, el clásico y el romántico. El arte simbólico es la forma de arte en cual la Idea se insinúa. La Idea, que el arte simbólico busca vagamente, se encuentra a sí en el arte clásico –el arte griego-, el arte más bello. En efecto, en él se da una perfecta compenetración y equilibrio entre forma y contenido, e.i. se realiza plenamente el concepto de arte. Ahora éste no encuentra su centro y verdadero contenido en formas animales, sino en el hombre, al advertir que el cuerpo humano es “la única morada del espíritu”, “la única posible experiencia natural por la cual el espíritu  se manifiesta”. Sólo las formas de lo humano revelan sensiblemente lo espiritual.

El arte clásico, sin embargo, presenta una contracción porque la adecuación entre forma y contenido sólo puede cumplirse en la esfera de la exterioridad, en lo sensible, en tanto que el espíritu es por esencia interioridad y conformidad consigo mismo. El espíritu no consiste en undirse en lo corpóreo; debe por tanto regresar de éste a sí mismo. El carácter exterior y sensible del arte, terminan por llevar al “fastidio del pensamiento por una realidad que ya no le corresponde”. Sobreviene entonces el arte romántico. Desaparece el equilibrio entre forma y contenido, la Idea se sobrepuja, se esfuerza por una forma más alta de expresión espiritual que la del arte, se remonta más allá de  lo sensible y predomina sobre lo material: no sólo lo ha penetrado por entero, sino que va más allá, y por así decirlo, lo desmaterializa. El arte romántico es el arte más alto y significativo. Las artes particulares especialmente “románticas” son la pintura, la música y la poesía o literatura. El arte más elevado, superior y objetivamente más importante es la poesía porque es ilimitada en cuanto a su contenido. La poesía tiene su medio en la palabra, el medio de comunicación más inteligible y por lo tanto más conforme al espíritu. En tanto que las otras artes están ligadas a un material (piedra, color, etc.) la poesía deja a un lado los materiales y por ello puede expresar cualquier contenido.

“Tampoco está atada exclusivamente a ninguna forma determinada de arte, sino que llega a ser el arte universal que puede configurar y expresar cualquier contenido que en general sea capaz, de penetrar en la fantasía, porque su material propio es la fantasía misma, base universal de todas las formas particulares de arte y de artes singulares”

Dentro de la poesía Hegel distingue tres géneros particulares: la épica, que tiene carácter objetivo, describe acciones que son generalmente las de un pueblo; la lírica se ocupa de la subjetividad, de la interioridad del sujeto en cuanto sujeto; la poesía dramática reúne los dos anteriores, acción y sentimiento. Dentro de la poesía dramática estudia Hegel especialmente la tragedia, que representa el conflicto entre fuerzas éticas igualmente fundadas en un derecho.

Para Hegel la principal función del arte es metafísica, manifestar la naturaleza última de las cosas, puesto que es la expresión sensible de la Idea. No obstante, ninguna forma sensible puede expresar adecuadamente lo absoluto, la Idea, que no es nada sensible, sino pensamiento.

hegel el arte


referencias. 

CARPIO, Adolfo P. “Principios de filosofía, una introducción a su problemática”. Glauco, Buenos Aires, 2004, pag. 313-317. (18/02/18)

Un comentario en “El arte – Hegel

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