El arte es sólo una forma del espíritu absoluto, y no su figura más alta, pues ningún objeto sensible puede adecuarse en plenitud al espíritu; el arte está forzado a tener que darle configuración sensible a su contenido, pero por su propia índole el espíritu no puede nunca realizarse perfectamente en la exterioridad. Y en tanto la poesía abandona lo sensible, el arte comienza a disolverse y se halla en camino de convertirse en representación.

La representación (Vorstellung) es la forma o medio propio de la religión. Hegel entiende por “representación” lo que por común llamamos pensamiento, es decir, una especie de imagen a la que se otorga sentido universal.

La representación religiosa remite explícitamente a lo Absoluto, al dios, como algo que está más allá del sujeto.

El concepto de religión tiene tres momentos: 1) el momento de lo universal, el espíritu puro. Dios (el Reino del Padre); 2) la particularización, la diferencia, los sujetos particulares (el Reino del Hijo); 3) la unión de los sujetos con Dios, el retorno hacia sí, el culto (la Idea en el elemento de la comunidad de los fieles o el Reino del Espíritu)

La religión, como el arte, ofrece un desarrollo histórico de su concepto. Comienza con 1) la religión natural (Naturreligion), donde lo divino aparece como substancia natural. Luego siguen las religiones de la 2) individualidad espiritual, en las cuales lo espiritual se eleva sobre lo natural: a) el judaísmo o religión de la sublimidad, donde se da una total separación de espiritualidad y naturaleza; b) la religión griega o religión de la belleza, en la que se encuentra una íntima unidad entre espíritu y naturaleza; y c) la religión romana o religión de la utilidad (Zweckméssigkeit) donde a Dios se lo concibe como sujeto, pero en tanto persona individualizada.

La c) religión absoluta la ve Hegel en el cristianismo. Allí Dios es unidad de substancia y sujeto, espíritu absoluto. En cristo, Dios es a la vez Dios y hombre. El cristianismo

“implica el dogma de la unidad de la naturaleza divina y humana, revelada a los hombres por Cristo: Hombre y Dios, la idea objetiva y la subjetiva, forman aquí una unidad”.

En definitiva, el espíritu absoluto es Dios: el espíritu que es manifestación o revelación

“Un espíritu que no es manifiesto, no es espíritu. Se dice que Dios ha creado el mundo; ello se expresa así como un hecho ocurrido una vez, que no ocurre nuevamente, como determinación tal que puede ser o no. Según esto, Dios hubiera podido manifestarse, o también no; es en cierto modo una determinación arbitraria, contingente, que no pertenece al concepto de Dios. Pero Dios en cuanto espíritu es esencialmente esto: ser para otro, manifestarse; Él no crea una vez, el mundo, sino que es el creador eterno, este manifestarse eterno. Esto es Él, este actus; esto es su concepto, su determinación.

Por ello Hegel puede decir que la religión cristiana, pues es “el espíritu para el espíritu” – religión manifiesta (offenbare), no simplemente revelada (geoffenbarte) como una verdad que le viniera de fuera al espíritu, sino la del espíritu mismo. Según lo cual Dios no es un ente trascendente, sino que su realidad la tiene en la vida del espíritu, y no sería nada sin ella.

el concepto de religion hegel


Referncias. 

CARPIO, Adolfo P. “Principios de filosofía, una introducción a su problemática”. Glauco, Buenos Aires, 2004, pag. 317-318. (22/02/18)

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