Crítica de la metafísica.

logica-y-metafisica

Los empiristas asumen una posición respecto de las proposiciones metafísicas. En tanto que el empirismo clásico (Hume) había sostenido que de las afirmaciones de la metafísica no puede determinarse ni su verdad ni su falsedad, porque sobrepasan los límites de la experiencia, los empiristas lógicos van más lejos aun, pues sostiene que no son  propiamente ni verdaderas ni falsas, sino absolutamente  carentes de sentido.

R. Carnap intenta mostrar que las proposiciones de la metafísica no son más que series de palabras que no constituyen verdaderas proposiciones, sino pseudoproposiciones. Como toda lengua comprende un vocabulario y una sintaxis , habrá dos tipos de proposiciones : las que contienen palabras carente de sentido, y las que, si bien constan de palabras con sentido, las enlaza de manera contraria a lo que exige la sintaxis lógica.

Un ejemplo del primer caso lo podemos ver en las proposiciones como “el principio del ser es el espíritu”. Limitándonos al término “principio”, afirma Carnap que aquí se trata de un palabra sin sentido o pseudoconcepto, porque no hay manera de saber empíricamente cuándo algo es “principio” en la forma en que se lo usa en el ejemplo, porque no hay modo de establecer, mediante la observación sensible, en qué condiciones empíricas es verdadera o falsa una proposición de la formo “x es el principio del ser”.

Un ejemplo del segundo caso sería una proposición en la que se dijese algo de la nada, “la nada es más originaria que la negación”. El error consiste en emplear “nada” como si fuera un sustantivo, cosa que la sintaxis gramatical permite, pero que no autoriza en modo alguno la sintaxis lógica, que determina con precisión qué palabras pueden lógicamente desempeñar función de sustantivos (las que se refieren a cuerpos, números, instituciones, etc.); en otros términos, “nada” no es más que un adverbio de negación; no un sustantivo, sino (lógicamente considerado) una conectiva, y nuestro ejemplo es tan absurdo como decir “Cesar es un y”.

Casi todos los problemas de la filosofía son, para los empiristas, falsos problemas que reposan sólo en que ignoramos propiamente cuál es la estructura lógica de nuestro lenguaje. Por ejemplo, cuando se pregunta acerca de la nada, como hacen Heidegger o Sartre, no sabemos en realidad de qué estamos hablando, porque estamos infringiendo la sintaxis lógica de nuestro lenguaje. La filosofía fue, tradicionalmente, una teoría que pretendía decir algo acerca de la realidad, acerca de las cosas. Según los empiristas, sólo las ciencias pueden hablar de la realidad, y la filosofía ya no es teoría, sino más bien una praxis, una actividad, un método -el análisis lógico del lenguaje, una activad aclaratoria-.

Notas y referencias.

Principios de filosofía (Adolfo P. Carpio)

Lenguage, Truth and Logic (New York, Dover, s.a.) p.35

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